domingo, 19 de marzo de 2017

VII Almogàvers Muntanyes de Prades (18 de marzo de 2017)

Y dicen que a la tercera va la vencida, así que, después de los dos fiascos del año pasado (uno por la nieve y el otro por la lluvia) este año me volví a apuntar a la Almogàvers de Prades. Eso sí, esperé hasta el último momento para ver antes la previsión meteorológica, ja, ja, ....

Prades es un pueblo precioso situado a 950 m de altitud en el centro de las montañas de Prades, uno de los accidentes geográficos más importantes de Catalunya. La prueba está pensada para descubrir rincones poco conocidos de esta maravillosa zona y el circuito discurre prácticamente en su totalidad por senderos de montaña, evitando núcleos habitados. El recorrido, de algo más de 60 km y 5.442 m de desnivel acumulado, es circular, con salida y llegada a Prades.

Prades. Fuente: www.prades.cat
Después de levantarme todos los días a las 5 de la mañana para ir a trabajar, levantarme a las 4:30 un sábado cuesta bastante, la verdad. Pero dicen que sarna con gusto no pica, así que a las 7 de la mañana ya estaba en la línea de salida junto con unos 160 participantes más. Sé que es una prueba muy dura, así que me he propuesto hacerla en un tiempo límite de 12 horas. La idea es llegar antes de que se ponga el sol, pues correr por la montaña de noche es algo que me aterra bastante. He visto que ese día el sol se pondrá a las 19:05, así que, si todo va bien, creo que voy a tener tiempo suficiente.

El circuito es un subir y bajar constante, desde los 600 m hasta más de 1100 m de altitud. Los kilómetros en la montaña no tienen nada que ver con los de asfalto. Ya me dí cuenta el año pasado, en mi participación en el Circuito de Caminadas de Resistencia, que el tiempo aquí sigue una escala diferente. Al principio, acostumbrada a la referencia de 1 km en 5 minutos, los kilómetros por montaña se me hacían eternos. Así que, para tener una previsión media del tiempo de llegada, me marco como objetivo cada punto de control, que están repartidos uniformemente a lo largo del circuito.

Al principio vamos un grupo bastante nutrido de corredores juntos, aunque ya sé que más adelante voy a estar completamente sola. Voy bien, ahora ya conozco bastante la técnica de bajada por sitios pedregosos, así que el ritmo que llevo es bastante alto, muy por debajo de las 12 horas objetivo. Llego al control del km 21 en 3 h 15 minutos, lo que serían unas 10 horas de tiempo final. Pero aún quedan muchos kilómetros por delante.

Atravesando el río
Atravesamos ríos varias veces, apoyando los pies con cuidado en pequeñas rocas tambaleantes. El paisaje es excepcional. Nos rodean paredes verticales de conglomerado y roca calcárea donde encontramos grupos haciendo escalada. De repente, veo una cinta en una grieta de una de esas paredes y no me imagino escalándola. Cuando me acerco, veo una fisura de un metro de ancho por la que hay que superarla, con manos, rodillas, pies y como uno buenamente pueda. En el tramo final hay una escalera de mano fijada a la roca. Precioso, pero a estas alturas las fuerzas ya escasean.

¡Para arriba!
Voy a ritmo, pero eso no impide que me pare a admirar el paisaje, tan impresionante. Pasamos junto a la cova dels tions, una abertura en la roca donde los niños de Mont-ral guardan los troncos de navidad fuera de temporada navideña. Justo después, nos internamos en una zona entre rocas, protegida del viento, donde parece que haya un microclima, con vegetación propia de climas más húmedos. Parece que estemos en un bosque de cuento.

Cova dels tions
Todo era maravilloso y, de repente, en el kilómetro 41, no veo unas cintas y sigo adelante. Avanzo durante un buen rato y me extraña no ver ninguna marca, pero pienso que quizá estén más adelante. Cuesta darse cuenta de que te has equivocado y decidir volver atrás. Finalmente doy la vuelta y me doy cuenta de que, justo en un paso de agua, al estar atenta a no resbalar, no he visto la indicación de salir del camino por una importante pendiente en bajada. Está húmeda, y con la desconcentración de haberme perdido, resbalo, el pie me va a dar contra una roca y se me tuerce el tobillo. Veo las estrellas y creo que ya no me voy a poder mover de allí. Me tumbo unos minutos en la pendiente y cuando veo que el dolor remite pruebo a apoyar el pie en el suelo. Creo que no me he roto nada, menos mal. Puedo seguir, al menos hasta el siguiente avituallamiento, aunque mirando centímetro a centímetro dónde apoyo el pie para pisar recto y no torcerlo. Cosa muy difícil de hacer por una bajada rocosa y muy empinada durante nada menos que 6 kilómetros.

Aquí casi se acaba la carrera
Tengo que llegar como sea al km 46. Ese control es una vía de escape, donde muchos participantes abandonan y un autobús les lleva de vuelta a Prades. No sé cómo, pero consigo llegar. Allí ya hay un corredor con el pie inflado que lo deja. Mi cabeza dice que debería dejarlo yo también, ya que el tramo que queda es de los más duros de toda la prueba: una subida que no se acaba nunca hasta la cima de la montaña. Pero decido seguir adelante. La razón por la que estoy aquí es que estoy entrenando para la vuelta a Menorca. Seguro que allí tendré muchos momentos en los que desearé dejarlo y quiero saber cómo gestionar esos malos ratos. Estoy muy mal, para qué nos vamos a engañar. Tengo un problema añadido, y es que no he comido nada durante toda la prueba. Se me cierra el estómago y no puedo hacer nada. En el último avituallamiento me dan un plato de albóndigas que tiene una pinta excelente, pero pruebo una y casi vomito, así que las tengo que dejar. No paro de beber agua, y una cápsula de sales cada hora, pero eso no es suficiente para reponer la energía que estoy perdiendo. Me noto sin fuerzas, muy débil. Este es un tema que voy a tener que solucionar de cara a la Trail de Menorca, pues es imposible que recorra los 185 km en más de 30 horas sin comer.

Llevo poco más de 9 horas de recorrido y sólo faltan 10 kilómetros. Una distancia que en condiciones normales podría hacer bastante rápido, pero hoy no tengo claro ni siquiera que vaya a poder llegar. Voy subiendo y parando cada pocos metros, hasta que llego a la cima. Por fin un tramo de pista sin piedras de unos 7 kilómetros hasta llegar a Prades. El paraíso en otras circunstancias, pero hoy el sol me da en los ojos y noto que me estoy durmiendo. Supongo que la causa es el dormir poco y la falta de energía por no comer. En un punto, encuentro una persona que me dice que quedan sólo 2 kilómetros y, entonces, sacando fuerzas de donde pensaba que no quedaba nada, empiezo a correr a buen ritmo. Pienso que es sólo una vuelta del parque donde suelo entrenar, y eso está chupado. Entro en Prades, atravieso el pueblo por sus calles empedradas y finalmente ficho en el control de llegada poco después de las 6 de la tarde. 11 horas después de haber salido.

Así quedan los pies después de 60 km por montaña
Ni siquiera me quito las zapatillas pues no sé cómo va a estar el tobillo y más vale no tocar nada. Por lo menos puedo conducir... Cuando llego a casa veo el desastre. No tengo idea de ir al médico para que me lo venden y no pueda correr, así que espero que se cure pronto él solito. Hoy ya ha salido el hematoma y ando con una tobillera. El fin de semana tengo otra carrera, así que más le vale estar bien para entonces, je, je,...

¡Ya os contaré!


viernes, 17 de marzo de 2017

XVIII Marxa dels Castells de la Segarra (12 de marzo de 2017)

Ya son cuatro ocasiones las que he participado en esta prueba, y creo que costará que me canse de ella. Es fantástica, tanto si se plantea como un objetivo en sí misma como si es parte de un plan, como ha sido mi caso esta vez. El recorrido, de unos 54,5 km, es circular y cada dos años intercambian la base entre Guissona y Cervera. Sus 1.200 metros de desnivel acumulado la hacen bastante llana y corrible prácticamente en su totalidad, si las fuerzas lo permiten. La época del año en la que se celebra es además la que más belleza paisajística ofrece en esta zona, con los campos de cereales ahora verdes y los almendros en flor. Y qué decir de la organización, profesional y atenta a todos los detalles: marcaje del circuito, cantidad y calidad de los avituallamientos, seguridad, etc.

Universitat de Cervera
A las 7 de la mañana se daba la salida desde la plaza de la Universidad de Cervera a los más de 1800 participantes. Al final llegarían a meta unos 1500, la mayoría en un tiempo de entre 8 y 12 horas. Sólo un 15% llegaría entre 4 y 8 horas desde la salida, y es que esta marcha combina participantes que irán andando; andando y corriendo; o corriendo. Esto implica un esfuerzo organizativo muy grande, ya que los avituallamientos deben ser cubiertos durante muchas horas desde que pasa el primero hasta el último de los participantes.

Foto: Xavier Capdevila (FEEC)
Hacía cuatro meses que no corría una distancia tan larga, y tenía mis dudas sobre cómo me iba a sentir. La idea era aguantar corriendo a ritmo suave como parte de mi entrenamiento para la Trail Menorca Camí de Cavalls. El día es fresco y el cielo está cubierto durante las primeras horas. Corro con camiseta térmica y guantes. Me noto bien durante los primeros kilómetros, pero no sé lo que va a pasar más tarde, así que voy reservando. Paso el km 10 en 55 minutos y el 21 en 1 hora 55 minutos. He pasado por un par de avituallamientos y he parado a beber agua, pero no he comido nada. Al final no tomaré nada hasta el km 37 en Guissona. El espectáculo al llegar al pabellón deportivo de Guissona es impresionante, preparado para la hora de la comida de los caminadores. Sin embargo, yo paso por allí algo antes de las once menos cuarto de la mañana, así que me sólo me tomo un vaso de caldo y un trozo de plátano. Después de unos 12 minutos, vuelvo a emprender la marcha. Ya sólo quedan 17 kilómetros hasta la meta, pero van a ser los más duros. La tendencia del perfil en en subida, y las piernas ya empiezan a notar el esfuerzo. La velocidad se resiente, pero voy bien. Pienso que, cuando esté en Menorca, 54 km no serán ni la tercera parte de todo lo que tendré que recorrer. Buf, más vale no pensarlo mucho...
Foto: Xavier Capdevila (FEEC)
Me hace gracia mirar el reloj a mi paso por la distancia del maratón: 4 horas 21 minutos. Voy adelantada respecto a mi paso por este punto el año pasado, ¡estupendo! A estas alturas, los corredores que me rodean son siempre los mismos, ahora están más cerca, luego más lejos. Último esfuerzo en subida y entramos en Cervera. El último kilómetro es en bajada, y lo conozco bien porque es el mismo recorrido de la Cursa de Cervera de 10 km del pasado mes de septiembre. Así que mi idea es acelerar todo lo que pueda. No es por ganar un minuto y medio, es para ver si mi cuerpo aún tiene fuerzas después de tantos kilómetros. Y finalmente entro en el edificio de la Universitat de Cervera en 5 horas 47 minutos, mejorando en 10 minutos el tiempo del año pasado. Contenta.

Descansé el lunes y el martes salí a entrenar, pero las sensaciones no fueron nada buenas. Las piernas me pesaban cien kilos cada una, pero corrí durante 45 minutos. Descansé un día más y el jueves volví a intentarlo. Esta vez hice 13 km a buen ritmo y los ánimos volvieron a subir. Este fin de semana tocan 60 kilómetros más, esta vez con 5.400 metros de desnivel acumulado en las montañas de Prades.

¡Ya os contaré!

domingo, 5 de marzo de 2017

16ª Caminada Popular de l'Urgell

A veces me pasa que, acostumbrada a ir siempre corriendo, no se me pasa por la cabeza caminar. Es como si fuera algo raro, casi diría que prohibido, es una sensación extraña. Pero, por otra parte, me encantan las caminatas y las marchas no competitivas. Se respira un ambiente muy diferente que en las carreras y la mayoría están abiertas tanto a corredores como a caminadores. Puedes ir al ritmo que te apetece, sin presiones de ningún tipo y eso, en mi opinión, las hace ideales como una opción de entrenamiento.
Antes de la salida.
Ya os he explicado que estoy siguiendo un plan bastante riguroso de cara a la Trail Menorca Camí de Cavalls, y es justamente durante el fin de semana que dispongo del tiempo necesario para hacer las salidas largas. Por ese motivo soy muy estricta con las pruebas en las que participo, que normalmente deben cumplir el requisito de tener un kilometraje elevado. Pero hoy tenía una cita ineludible: la 16ª Caminada Popular de l'Urgell, organizada por la Associació Excursionista l'Urgell, de la que soy socia. Sólo eran algo más de 18 km, demasiado poco para mi plan, así que decidí realizar una salida larga el sábado y complementarla con los kilómetros del domingo.

Una vez solucionado el tema del entrenamiento, intenté buscar acompañante. Jordi imposible, pues no le gustan este tipo de pruebas. Mi hija, aunque hace atletismo y balonmano, es demasiado pequeña para tantos kilómetros. Mi hijo Aleix era el acompañante perfecto. Le veo poquísimo, ya que está estudiando un bachillerato internacional científico en Girona, así que mataríamos dos pájaros de un tiro: disfrutar de unas horas al aire libre haciendo ejercicio y aprovechar para charlar los dos un buen rato. Claro que no se me antojaba fácil convencer a un chico adolescente de madrugar y pasar el domingo por la mañana corriendo con su madre, ja, ja, ja... Quizá la clave fue que le expliqué que los avituallamientos eran exquisitos con su bocata de longaniza y que además le regalaban unos calcetines deportivos personalizados, o tal vez le dí pena, pero la cuestión es que me dijo que sí.
Siguiendo a Aleix.
Y la verdad es que ha sido una experiencia preciosa. El itinerario, exquisitamente marcado, discurría por una zona poco conocida de nuestro término municipal, por antiguos senderos y caminos utilizados por cazadores y ahora en desuso. Unos caminos que discurren entre márgenes de piedra, rodeados de campos de cultivo muy verdes en esta época del año. Entre bosques de pinos, encinas y un espectáculo visual de los almendros en flor. Y, en el horizonte, la Sierra del Montsec y las cumbres nevadas del Pirineo.
Entre almendros en flor.
Los días empiezan a ser más soleados. Aún hace frío, pero se acerca la época en la que es más agradable correr, aliviados de las nieblas y las heladas del invierno y aún lejos de los calores del verano. La semana que viene es la Marxa dels Castells de la Segarra.

¡Ya os contaré!

domingo, 19 de febrero de 2017

Entrenando para la Trail Menorca Cami de Cavalls (1er ciclo)

¿Cómo se entrena para una carrera de 185 km? Sinceramente, no tengo ni idea. Creo que, para acabar con éxito una salvajada así, el primer escollo que hay que superar está en uno mismo, y es atreverse. Hay que estar preparado psicológicamente para imaginarse participar en un reto de tal calibre y eso requiere tiempo. Una vez ya se ha dado el paso, y la prudencia y la sensatez van en la misma dirección que los deseos, toca planificar los entrenamientos. Para ello, creo que es importantísimo conocerse a uno mismo en base a las experiencias pasadas.

Banzai!!!!.... Fuente: http://notimaz.com/skydive-gopro.html
He planificado 6 meses de entrenamiento, 26 semanas, que he dividido en dos ciclos. El primer ciclo empezó el 21 de noviembre, y consistió en seguir un plan de entrenamiento de 16 semanas para 3 h 30 min en maratón. Mi experiencia me dice que, después de seguir un entrenamiento de esas características, suelo estar bastante fuerte (dentro de mis posibilidades). La idea era seguir el plan al pie de la letra y todo iba viento en popa pero, a finales de enero, en pleno período específico, ocurrió un imprevisto que me hizo retroceder. Cogí la gripe, que hacía muchos años que no me atacaba, y estuve una semana entera completamente fuera de juego, más una semana adicional de recuperación. Contra todo pronóstico, me lo tomé con bastante calma, ya que aún quedaban muchas semanas por delante hasta el objetivo y había tiempo de recuperar la forma perdida.

Hoy he acabado la semana 13 del plan y tengo 13 semanas más por delante. En este punto, he decidido introducir una modificación al entrenamiento. Según el plan de maratón, entraríamos en el período de "tapering", en el que se reduce la carga de entrenamiento. Sin embargo, yo no lo voy a hacer así, sino que voy a mantener el kilometraje alto de las tiradas largas. Los entrenamientos entre semana serán similares a los que he ido haciendo hasta ahora, con series, cuestas, rodajes cortos, pero los próximos domingos realizaré salidas de unos 30 kilómetros hasta el día 12 de marzo, que tocará correr los 54 km de la Marxa dels Castells de la Segarra.

Marxa dels Castells de la Segarra, 13 de marzo de 2016.
Sólo quedan 3 semanas para esa cita, y empiezo ya a pensar en el segundo ciclo del entrenamiento. La idea será mantener las sesiones de entre semana más o menos como están ahora y correr distancias largas (superiores a 50 km) cada fin de semana. Con ese objetivo he empezado ya a mirar los calendarios de carreras y he seleccionado algunas candidatas. Pronto os presentaré en qué va a consistir ese segundo ciclo del plan.

Hoy acabo con una imagen de la edición del 2016 de la Trail Menorca Camí de Cavalls que me recuerda el porqué de esta gran inversión de tiempo y esfuerzo. Seguro que valdrá la pena. De momento, somos unos cuantos los que debemos de pensar igual ya que, a tres meses vista, ¡ya se han agotado las inscripciones!

Fuente: https://www.facebook.com/trailmenorca/photos/a.1162486840476429.1073741884.244007058991083/1162491297142650/?type=3&theater

¡Hasta pronto!

sábado, 7 de enero de 2017

Sin prisa pero sin pausa

Quedan poco más de 4 meses para mi gran objetivo, la Trail Menorca Camí de Cavalls. Será la mayor distancia que habré recorrido nunca a pie: 185 km. Sin prisa, pero sin pausa, voy construyendo mi estado de forma con vistas a ese próximo mes de mayo. Estoy siguiendo un plan de entrenamiento para maratón, el mismo que seguí para el maratón de Zaragoza del pasado mes de septiembre. Son 5-6 días de salidas semanales muy variadas, incluyendo series cortas, series largas, cuestas, escaleras, rodajes cortos, rodajes largos... lo que lo hace muy entretenido. Llevo ya 7 semanas y de momento me encuentro bien, quizá algún dolorcillo, pero nada de importancia. El plan finaliza la primera semana de marzo y, a partir de ahí, empezará la segunda parte del entrenamiento, que consistirá en hacer salidas semanales de varias horas. Pero ya llegará el momento de preocuparse de ello. Ahora mismo estoy concentrada en la primera parte del plan.

Recuerdo cómo era entrenar todos los días de verano, con aquel tremendo calor. Pero entrenar ahora no es menos sacrificado, con la niebla y las heladas. Sin embargo, el factor clave para conseguir cualquier objetivo es la constancia, así que hay que intentar no pensarlo mucho y simplemente salir a correr.

Mer de Glace, Montblanc (30/12/2016).
Como novedad, estas vacaciones fuimos de viaje a los Alpes. Estuvimos en la zona de Chamonix-Montblanc y el Valle de Aosta. Muchísimo frío, con temperaturas de -8ºC, pero con unos paisajes impresionantes. Con ese frío y el suelo congelado, costaba seguir los entrenamientos programados, pero conseguí encontrar la manera de combinarlos. En esa zona hay muchísimas rutas marcadas. El último día del año, salí sola a correr por el tramo circular Les Houches-Plan de la Cry-Merlet-Les Houches. Las vistas del Montblanc durante el recorrido eran impresionantes y fue una manera maravillosa de acabar el año.

El Montblanc desde el Plan de la Cry (31/12/2016).
Es posible que durante estos próximos meses participe en alguna carrera. Conociéndome, creo que será lo más probable. Sin embargo, lo que es ahora, no tengo ningunas ganas de colgarme un dorsal... Así que, de momento, vivo el día a día y ya iremos viendo lo que nos depara el futuro próximo.

¡Feliz año!


martes, 22 de noviembre de 2016

3 minutos y 51 segundos

¿Tienes 3 minutos y 51 segundos?



¿Maravilloso, verdad?

Se trata de la Trail Menorca Camí de Cavalls, una competición de ultradistancia consistente en dar la vuelta completa a la isla de Menorca por el Camí de Cavalls, un sendero litoral trazado originariamente por los ingleses hace más de 300 años y cuyo principal uso era el de defender la isla. Es una carrera de 185 kilómetros con un desnivel positivo de 2.863 metros que hay que realizar en un máximo de 40 horas y que dará su salida el viernes 19 de mayo de 2017 desde la localidad menorquina de Ciutadella.

Y sí, ¡ya me he inscrito! 


No ha sido de repente. Llevaba un año pensando en esta carrera, pero entonces no me veía capaz de afrontar un reto de tal calibre. Por ese motivo me planteé el 2016 como un año de preparación. Y qué mejor preparación que participar en la Copa Catalana de Marxes de Resistència. Han sido bastantes pruebas de ultradistancia, entre 48 km y 87 km, con muy poco tiempo de recuperación entre ellas. Mirando hacia atrás, en 10 meses he hecho:
13 pruebas de ultratrail / 2 maratones de asfalto / 1 maratón de montaña / 1 medio maratón y 1 carrera de 10 km.
Y con buen resultado, lo que me ha dado la confianza que necesitaba para subir otro escalón más e inscribirme en la Trail Menorca Camí de Cavalls.

6 meses por delante

A partir de ahora, toda mi actividad irá enfocada a ese 19 de mayo. Mi idea es seguir un plan de entrenamiento para maratón con objetivo la Marxa dels Castells de la Segarra, de 54 km, que se realiza en marzo. A partir de ahí, aumentaré el volumen de kilómetros volviendo a participar en las marchas que tengan lugar en marzo, abril y mayo.

Ya veis que dejo poco al azar, ja, ja,...

Os dejo con una imagen que espero poder disfrutar dentro de unos meses.

Faro de Favaritx (Menorca). Imagen: organización TMCdC.

¡Ya os contaré!

jueves, 10 de noviembre de 2016

XXII Marxa del Garraf (6 de noviembre de 2016)

La última prueba de la Copa Catalana de Marxes de Resistència. Por fin, después de tantos meses de madrugones y kilómetros iba a conseguir el objetivo que me marqué a finales del 2015. Durante los días anteriores, se anunciaban lluvias y los primeros fríos para el fin de semana, pero tenía clarísimo que eso no iba a impedir que, ni que fuera arrastrándome, llegara hasta la meta. En casa también estaban todos contentísimos, pues no hay que olvidar que estas aventuras afectan también a nuestro entorno más próximo.

"Jaula" de corredores. Foto: UME Gavá.
La salida será a las 6 de la mañana del domingo, así que me levanto a las 3, tomo un buen desayuno y salgo en coche hacia Gavá. Habrá más de 1.000 participantes entre las dos distancias (48 km y 21 km) y la organización ha habilitado zonas de aparcamiento señalizadas. Cuando llego cerca de la zona de salida hacia las 5 de la mañana, la Guardia Urbana me muestra amablemente dónde debo dejar el coche. Una primera gran impresión de la organización. Me dirijo a buscar el dorsal, pero toca esperar unos minutos, ya que aún están montando el chiringuito. Hace bastante frío, y hoy ya he estrenado la camiseta térmica y los guantes que guardé hace unos meses, además del cortavientos impermeable. En ese momento empieza a llover, pero por suerte el viento se lleva las nubes y al final el sol nos acabará acompañando durante toda la prueba.

La larga fila de participantes con la ciudad al fondo. Foto: Xavier Capdevila (FEEC).
El recorrido es circular, sobre una distancia de 48 km con un desnivel acumulado de 3.214 m.  Es una prueba que se puede hacer caminando o corriendo así que, para facilitar la salida, la organización ha habilitado una zona vallada por delante del arco de salida para concentrar a los corredores, que saldrán por delante. Es la primera prueba de la Copa en la que encuentro esta distinción entre corredores y caminadores, pero tiene su explicación, ya que, después de unos dos kilómetros a la salida de Gavá, se inicia una subida con bastante desnivel hasta el kilómetro 9 por unos senderos muy estrechos y técnicos donde es imposible adelantar y donde hay que ir obligatoriamente en fila india. Salgo corriendo y me sitúo en buena posición antes de la subida. Sin embargo, no soy muy rápida subiendo así que me voy apartando para dejar pasar a los corredores que veo que me van alcanzando. Aún no ha salido el sol, así que el oscuro camino sólo está iluminado por la larguísima fila de participantes con sus frontales. A medida que vamos ganando altura, se ven al fondo las luces de la ciudad. Es un espectáculo precioso.

Llegando al primer avituallamiento. Al fondo, el radar meteorológico del Puig de les Agulles.
Minuto a minuto, cada vez hay más luz natural y por fin apago el frontal antes de llegar al avituallamiento del km 9, en uno de los puntos más altos del recorrido. Allí me encuentro bidones con bebida caliente, dónuts y otros alimentos. Yo sólo tomo un vaso de cacaolat caliente que me sienta de maravilla. Desde ese punto hasta el siguiente control del km 18 descenderemos 500 m, primero por una carretera y después por un estrecho sendero que bordea las canteras que hay esa zona y que finaliza en la playa del pueblo de Garraf. Este tramo, con el mar al fondo, es absolutamente impresionante. El camino no es difícil, así que puedo correr a buen ritmo hasta llegar al control. El sitio es precioso. Tenemos la playa y las olas rompiendo a pocos metros de nosotros. Ese momento hay que aprovecharlo, así que me quedo unos minutos comiéndome un pequeño bocadillo de jamón y admirando el paisaje.

km 18. Garraf.
Bordeamos un pequeño tramo de playa y encaramos ya las empinadas subidas hacia el interior del macizo del Garraf. Los senderos son estrechos, rodeados de vegetación baja y arbustos típicos de esta zona, con muchas piedras. El desnivel será principalmente en subida hasta el kilómetro 36, con algunas pequeñas bajadas intermedias. Hay bastantes tramos con ese desnivel justo que no sabes si caminar o correr y que hago a intervalos, corriendo y andando. Desde el km 9 que he ido casi todo el tiempo sola. La verdad es que me encanta esa sensación de libertad, estoy disfrutando muchísimo. Además, hoy el marcaje del recorrido es sorprendente. Está hecho a conciencia, a prueba de miopes, como una servidora. Por primera vez en este campeonato, hay veces que hasta pienso que se han pasado con tanta cinta, ja, ja,... Si le añadimos que físicamente mi cuerpo está respondiendo de maravilla, no podía ir mejor.

Un par de avituallamientos más y encaramos los 11 km de la bajada final. De ellos, los primeros 7 km aproximadamente son por caminos bastante técnicos, que hay que bajar básicamente saltando de piedra en piedra. Pongo a prueba la técnica que he ido aprendiendo durante todos estos meses y me sorprendo de lo rápido y bien que voy. Hay que ir muy concentrado y al final se hace un poco largo. Además, en ese tramo nos encontramos con los caminadores de la distancia corta. Nunca les pedí paso, por respeto, pues no participaban en ninguna carrera, y tengo que agradecerles la deferencia que tuvieron absolutamente todos al apartarse cuando oían que les alcanzaba corriendo por detrás.

Finalmente, piso las primeras calles de las urbanizaciones que rodean Gavá, lo que es un gran descanso para mis pies. Aún quedan unos 4 km hasta la meta, pero tengo fuerza suficiente, así que aumento el ritmo. Voy mirando el reloj, pues mi idea era llegar antes de las 7 horas. Por nada especial, sólo son esos objetivos que nos marcamos a nosotros mismos. Veo mi coche aparcado, unos cientos de metros más y ya llego a la plaza del Ayuntamiento. Hay mucha gente, entre los llegados a meta y toda la gente animando. Y me fichan la tarjeta en 6 h 49 minutos. Es un gran tiempo y estoy contentísima. Bocadillo de longaniza, un dónut y una Coca-Cola en botella de cristal (me encanta).

He ganado mis últimos 17 puntos y, con 274, ya he conseguido la Copa Catalana de Marxes de Resistència 2016. Estoy cansada, para qué nos vamos a engañar. Es un reto que requiere mucho sacrificio, sobre todo si, como una servidora, el objetivo es hacer todas las pruebas corriendo. Y, ¿por qué escogí este objetivo a finales de 2015? Hay una razón de mucho peso y os lo explicaré en la reflexión que publicaré en una próxima entrada.

¡Hasta pronto!